Este pájaro tiene preferencia por las zonas rurales frente a las urbanas, a pesar de que en Ulia nos queda poco de rural y cada vez más de urbano. Desde hace unos años se nota un claro descenso de sus poblaciones en nuestro territorio. Protegida por la ley desde principios del siglo XX, y por el sentir popular desde hace milenios, no estaría de más facilitarles la recuperación colocando repisas y permitiendo el acceso al interior de las construcciones, donde las molestias que pueden originar las compensa ampliamente. Un lugar ideal sería el nuevo albergue y el merendero de la cima que se está construyendo. Habrán pensando los diseñadores, arquitectos y nuestros munícipes en ellas?. Mucho nos tememos que no.
Es un lujo tenerlas en Ulia un verano más. Hasta cuándo?
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